Hola amiguit@s:
Hoy os voy a contar que tal se dio el paseo por Bremen que nos marcamos ayer, por eso de que era Domingo y no había nada mejor que hacer.
Nos levantamos a una hora decente para pillar el tren de las 10:20, y nos fuimos de paseo hacia Bremen, otra de las tres ciudades-estado que hay Alemania.


Esta ciudad es famosa por Los Músicos de Bremen, un cuento de los hermanos Grimm, que en España conocimos en forma de dibujos animados como Los Trotamúsicos.
Después de la sorpresa generalizada de los viajantes respecto al descubrimiento (yo lo de los músicos ya lo sabía porque soy un chico muy avispado), empezamos la búsqueda de la estatua dedicada a los músicos, así como de algún sitio donde quitarnos el hambre.
Por el camino vimos un molino muy chulo rodeado de tulipanes, que dado el día que hacía, nos faltó llevar encima unos bocadillos de tortilla de patatas para pasar por domingueros totales, tirados a la sombra de algún árbol.


El molino y los dominguerosSeguimos visitando la ciudad que a mi personalmente me pareció encantadora, y el día soleado que hizo ayudó muchísimo, porque aquí te hace un día sol de cada cinco, y que no te llueva por la tarde o se ponga el sol antes de tiempo.


Al fin vimos la estatua de los trotamúsicos y nos fuimos a reponer fuerzas. No os imaginais la de gente que había para hacerse una foto con los animalitos (Koki, Tonto, Lupo y Bufón, lo merecían :P). De pase por Bremen vimos un montón de iglesias y plazas, así como el famoso barrio de SCHNOOR, el más antiguo de la ciudad, y que parece sacado de un cuento. Ni que decir tiene que comprar algo allí era un serio percance para la maltrecha economía erasmus.
Antes de volver a nuestro Hannover querido, tuvimos tiempo de sobra de hacer las consabidas fotos frikis que tanto nos gustan. Así que pillamos por banda a dos hinchas del Werden Bremen y los retratamos en todo su explendor etílico-festivo.

Otra foto que me gusta mucho es la del cartel de la calle Bürgermeister Schmidt, que parece que le ha pasado el
Kyrill por encima y no se han dignado a arreglarla.

Ahora toca un poco de Pascua, u Ostern como lo llaman en Alemania. Aquí es una fiesta bastate familiar, así que los estudiantes suelen volver a sus casas a pasar estos dias, y es tradición esconder huevos de chocolate para que los busquen los niños. El sábado de Pascua, hacen montones de fuegos por la ciudad, para representar el símbolo de la
renovación. Aquí os dejo unas fotos tomadas en la puerta de la estación central de trenes de Hannover a la vuelta del viaje. Con esto me despido y nos vemos pronto. Un abrazo!!!


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AQUÍ. <--